El libro de las imagenes

Una imagen vale mas que mil palabras, así es como nace Agua para elefantes de la escritora Sara Gruen; y como un articulo sobre Edward J. Kelty  publicado en el  Chicago Tribune consiguio encandilar a la autora en el mundo de los circos transladados en tren. Los circos de Estados Unidos en las décadas de 1920 y 1930 eran en su totalidad, ambulantes y su medio de transporte era el tren; así era como se instalaban en ciudades para llevar sus espectáculos;  Agua para elefantes es una historia original de la autora, el mundo que construye es el ambiente de cientos de hombres que trabajaban como peones en los circos ambulantes de aquella epoca, los relatos que se explican con detalles dentro de las mas de 300 paginas del libro, revelan algunos de los hechos mas aterradores o inquietantes, hechos reales que conmocionaron a la sociedad norteamericana en sus tiempo. 

 

 

 

Ah, sí. Es todo un honor. Casi podría asegurar que ninguno de sus vecinos…, demonios, probablemente nadie en toda la ciudad, podrá decir que ha tenido una elefanta en el jardín. Nuestros hombres, aquí presentes, están dispuestos a retirarla y, naturalmente, arreglarán los desperfectos y la compensarán por las pérdidas que haya ocasionado. ¿Le gustaría que le hiciéramos una foto con Rosie? ¿Algo que podría enseñar a sus familiares y amigos?

 

Los cambios por los que pasa el protagonista de la historia en su travesía por encontrar un lugar en el mundo donde encajar,  poder desarrollarse es uno de los miedos a los que nos enfrentamos a diario; mas de uno se sentira identificado con Jacob en su busqueda por la libertad y un trabajo honrado.

El estilo de vida, las diferencias entre clases sociales y los abusos vividos en un mundo tan arriesgado como el circo son los temas que toca la novela; me impacta la estructura narrativa del libro; te lleva del presente al pasado de forma hábil y sin perder nunca el sentido.

 

—¿Os acordáis de cuando el circo viajaba en tren? —dice Hazel—. Los carteles aparecían unos días antes. ¡Y cubrían todas las superficies de la ciudad! ¡No se podía ver ni un ladrillo entre ellos!

 

 

Ver este libro es un agasajo, cada capitulo esta bellamente acompañado por una fotografía real de los circos ambulantes, durante la larga investigación y analizáis de todas las circunstancias y temas que debía contener la historia, Gruen adquirió algunas fotografías tomadas del Museo de Arte Ringling que es mencionado en el libro, ademas de algunas fotos familiares pertenecientes a fotógrafos de la época. Dichas imágenes nos sitúan con mayor facilidad en el plano de los circos, no conocidos por la mayoría, ademas de permitirnos visualizar un poco como era el estilo de vida y también de la fotografía en aquellos años.

—¡Hemos comprado un paquidermo! —grita Tío Al abriendo jubiloso los brazos. Su bastón golpea a uno de los adeptos, que da un salto hacia atrás.

A August le cambia la cara.—¿Qué?

—¡Un paquidermo! ¡Un elefante!

—¿Tienes un elefante?

—No, August. Tú tienes un elefante. Se llama Rosie, tiene cincuenta y tres años y es increíblemente lista. La mejor que tenían. Estoy impaciente por ver el número que montas para ella…